miércoles, 12 de enero de 2011

Blog de inicio de Año...

Al inicio del año siempre nos hacemos miles de propósitos, que van desde los más heroicos hasta los superfluos: ser mejores personas e hijas de Dios, terminar con la carrera emprendida, iniciar un negocio propio, obtener una vivienda propia, ahorrar para los imprevistos,  leer por lo menos un libro al año, ir al gimnasio y bajar unos cuantos kilos de más… en fin muchos y buenos propósitos que tristemente se pueden ir quedando tirados a lo largo del camino.
            Y vamos cargando la cuesta de Enero bajo los hombros con los gastos y deudas obtenidas gracias a las cenas de Navidad y Año Nuevo, sin mencionar que los reyes han quedado sin un peso en la bolsa por atender las demandas de los pequeños que con ansias esperaban los juguetes de cada año.
            Uf… gracias a Dios los niños ya regresaron a clases, al fin un descanso para los papás! Pero nuevamente a desembolsar un poco más de dinero para los útiles que se van a necesitar ahora. Los niños se harán propósitos de estudiar ahora sí para no andar pasando las materias o el año escolar de a panzazo.
¡En fin todo casi todo el mundo se hace propósitos!
            Hay que reconocer que muchos de nosotros entrabamos en alguna descripción mencionada y no podemos tapar el sol con un dedo, no podemos mentirnos a nosotros mismos. Y por eso es necesario que pongamos manos a la obra.  Que todo lo que emprendamos sea para crecer y aprender a ser mejores hijos de Dios, mejores padres de Familia, mejores esposos, mejores hijos y mejores amigos.
            Porque el querer ser mejor no es algo utópico, que este fuera de lugar, o inclusive un poco loco… Es una necesidad intrínseca que tienen los seres humanos de ser perfectos como su Creador es perfecto. En esa diversidad de posibilidades que nos da nuestra libertad, podemos hacernos el bien para estar realizados y felices; pero también podemos autodestruirnos con nuestros excesos y malas decisiones tomadas.
            Que el inicio de este año  civil nos permita emprender el camino de perfección al cual estamos llamados todos los hijos de Dios, que nuestras desidias, temores e inconstancias no nos alejen de buscar la salvación en nuestra vida cotidiana. Y que todo sea para mayor Gloria de Dios y salvación de nuestras almas.