Hoy iniciamos con el rito de la imposición de la Ceniza el tiempo de la Cuaresma, en el cual recorreremos un camino de Conversión hacia el Padre. Un camino que nos ha de preparar a vivir santamente el tiempo Pascual.
Este Signo de la ceniza en nuestras frentes o en la cabeza, es un signo que nos remonta al pueblo de Israel que hacia Penitencia bañándose de ceniza, es un signo con el cual nosotros los cristianos queremos decirle a Dios que estamos dispuestos a abrirle el corazón a su infinito Amor. Es un signo de Arrepentimiento y de Conversión del pecador.
¿Por qué, quien puede decir que no necesita de Arrepentirse de sus pecados?
¿Quién no necesita de la Conversión del Corazón hacia Dios?
Es por eso que el Signo de tomar ceniza hoy no lo debemos de malinterpretar, poniéndole atributos a la ceniza que no tiene. El tomar ceniza en un signo de Arrepentimiento y de Conversión, solo eso; no es algo mágico con el cual se remedien nuestros males físicos y mucho menos espirituales, no es un Sacramento que nos transmita la salvación, no cometo pecado sino me pongo la ceniza.
Que se entienda bien, el tomar ceniza hoy es un Signo de que estoy Arrepentido de mis pecados y que necesito de Dios y por eso voy a emprender un camino de Conversión de vida durante esta Cuaresma. Por tal motivo el que quiera ponerse la ceniza le está diciendo a Dios que está dispuesto a vivir de acuerdo al Evangelio.
Es por eso que la Palabra de Dios en este día nos invita a abrirle el corazón a Dios que es bueno, que es nuestro Padre, que tiene Misericordia con nosotros los pecadores. Nos invita a no tenerle miedo por el castigo que pudiéramos merecer por nuestras faltas, y momentos en los cuales no le hemos amado a través de nuestro prójimo.
Nos invita a no quedarnos conformes con acciones meramente exteriores en esta Cuaresma. Ya que muchos de nosotros los cristianos, podemos pensar que el tiempo de la Cuaresma es un tiempo en el cual se hacen sacrificios solamente, como el no comer “Carne roja”, el ayunar el miércoles de ceniza y los viernes de cuaresma, el ver poco tiempo la televisión y escuchar poco la radio, no se va a bailes, y mucho menos se toman bebidas embriagantes.
El tiempo de Cuaresma no es eso; no se queda en cosas o acciones exteriores a nosotros, sino que, nace desde lo más hondo de nuestro corazón porque es una apertura a Dios que nos Ama y nos Ama mucho. Es una apertura de nuestra condición de pecador que necesita de la Misericordia de Dios.
Por tal motivo nuestra Iglesia nos invita a recorrer este camino de Conversión hacia el Padre en este tiempo de Gracia. Tiempo propicio para acudir al Sacramento de la Penitencia y encontrar el perdón y la paz. Con un espíritu de humildad acudir al confesionario y pedir el perdón de nuestros pecados.
Reconociendo que polvo somos y en polvo nos convertiremos, reconocemos que necesitamos de Dios y que sin Él nada somos, que como dijo San Agustín: tenemos un corazón inquieto que no encontrara reposo, ni paz, hasta que no descanse en Dios.
Hagamos el recorrido de conversión de nuestros corazones con los medios que nos propone nuestra madre la Iglesia, a saber: el ayunar, dar limosna y Orar. Pero que estas acciones no las hagamos para que nos vea la gente como hacen los hipócritas, sino que Dios en lo secreto nos lo premiara. Que estas acciones me ayuden a prepararme para vivir una Conversión de vida hacia a Dios.
“Dejemos que Dios nos salve en esta Cuaresma, dejémonos Amar por Él”